Monday, November 28, 2005

En la mañana,
cuando la lluvia llena de color
el campo tras la ventana,
me baño con tu olor;
me deslizo por las paredes y
recorro el suelo con mis manos,
deseandote.
La nostalgia penetra por entre
las grietas;
las sonrisas se esconden tras los
cuadros.
Las palabras no quieren salir de
la cama;
y mi ser se disipa,
se escapa entre las fotografías,
se choca con el burot;
se prende de los vidrios.
cae en silencio mientras tus
recuerdos cierran la puerta

Thursday, November 03, 2005

Vacío

Me prendo de tu sonrisa para no resbalar,

trato de marcar con tu recuerdos mi cuerpo para no deslizar;

pero aun así estoy en el filo de un abismo,

que cave con mis esperanzas.

Voy de espaldas a la caída

y creo sostenerme de tu mirada.

Sonrío ingenuamente pensando que aun soy tuya.

Extiendo mi mano y me aferro a tu imagen.

La ilusión de creerte mio hace que mi alma ya este en el fondo.

En mis oídos resuenan las palabra de tus labios,

que para mi eran verdad.

Cierro mis ojos, y ahora, te veo lejos;

intento abrazarte y mi pie resbala.

Mientras caigo sueño con tus brazos.

Cierro los ojos de nuevos, esta vez ya no estas.

La ausencia en mis labios me avisa el destino,

el vacío.

APRENDIENDO A PUNTO DE GARAJE

El crecimiento de instituciones de carácter privado, en sectores bajos de la ciudad, que cuentan con precarias instalaciones, se da por falta de políticas integrales para la educación y la inseguridad dentro de las escuelas públicas.

La kermés del domingo dio buenos resultados, los casi 2'000.000 de pesos recaudados entre comida y el bingo, van a servir para terminar el piso y repellar lo que falta del nuevo colegio; mientras tanto, los niños siguen pasando frente a la edificación a medio construir, esperando el momento de estrenarla. Saben que pronto dejarán de compartir el salón con los otros grados, tendrán un patio de juegos mas grande que el cuatro metros que tiene ahora y se seguirán sintiendo orgullosos de estudiar en el Richard Bach. Un colegio privado ubicado en el poblado II cerca de la Avenida troncal, que al igual que otras instituciones, se ha convertido en alternativas de estudio para estos sectores de la ciudad donde las escuelas publicas son vistas como nichos de agrupaciones delincuenciales y donde, además por falta de presupuesto y mejores condiciones, la calidad educativa es pésima, según los padres del sector.

Son las 6:30 de la mañana; hace media hora Julieth se levanto a preparar el desayuno y a sus dos hermanos menores para irse a estudiar. Hoy la mamá también salió temprano a lavar ropa en alguna casa, y si alcanza, planchará los trajes de algún doctor en san Fernando o ciudad jardín. Es el último día para pagar la pensión; Julieth saca 20.000 pesos de una cajita, espera negociar con la profesora la autorización para presentar el examen de matemáticas y conseguir un plazo donde pueda cancelar los tres meses que deben. Aleja ya se ha puesto su jardinera gris, sus zapatos lustrados y ahora se acomoda el corbatín frente al espejo. Cristian, a pesar de estudiar en la tarde, ya esta listo para ir a la escuela porque no hay quien lo cuide, asi que el va acompañar a su harmanas hasta la hora de entrada. Toman agua de panela y pan; salen de casa con libros en la mano.

La escuela esta a cuadra y media, una casa en ladrillos de dos pisos con algunos ajustes improvisados; un gran letrero “colegio mixto Richard Bach” espera a los tres niños. Aleja se dirige al segundo piso atravezandose por varios salones; entra en un espacio donde cuarenta pupitres pelean el mejor lugar. El profesor, un joven que no supera los 25 años, la invita a sentarse y empieza la clase de matemáticas programada para hoy, números fraccionarios.

Julieth ha entrado a la dirección, con su hermanito de cinco años y los 20.000 pesos que su mamá cobró por un día de trabajo. La profesora no le permite presentar el examen, le ha dicho que si mañana trae otro billete con el mismo valor le da la autorización; ella sale con la certeza de que los valores numéricos no se borraran de su mente y su madre cobrará hoy otro día de trabajo. Como Julieth otros 1600 niños, según la secretaría de educación, estudian en estos colegios garaje.

La falta de políticas integrales de educación, las condiciones de violencia y delincuencia dentro de algunos colegios, han hecho que la educación pública se deteriore y los padres de familia, a pesar de la difícil situación, opten por estos colegios. Estas instituciones, por su parte se las arreglan para ofrecer a sus alumnos los beneficios que los públicos no pueden suplir.

Las pensiones no superan los 35000 pesos, una tarifa muy baja en comparación con la establecida por el convenio de colegios privados; aunque no pueden competir con instalaciones locativas y en calidad con estos colegios de estratos altos, cuentan con el prestigio de ser llamados privados y son la preferencia de un gran numero de padres de estratos medios, quienes no pueden aspirar a la educación privada de prestigiosos colegios de la ciudad para sus hijos, pero tampoco están dispuestos a exponerlos a la inseguridad educativa de las instituciones públicas, al paro de actividades a mitad de año como pasa en colegios oficiales. El crecimiento de estos lugares se dan en sectores de clases medias bajas, donde existe la mayor concentración de niños y jóvenes con edad para entrar a la escuela y donde además, también presenta la mayor deserción escolar. En Colombia hay cerca de 2400.000 niños, sin estudio pertenecientes a los sectores más pobres : 7 o 9 de cada cien niños, de séptimo y octavo desertan del colegio. La razón que presenta el porcentaje mas alto son los costos escolares con un 35% y otras como desinterés escolar y trabajo infantil cuentan con un 29 y 11%, sin embargo, con hacer un recorrido por ciertas partes de la ciudad ser ve que el crecimientos de estas instituciones no es cuestión de estadísticas. Estas instituciones han resultado una alternativa para los padres que desean educar a sus hijos con recursos medios

La reforma educativa que piensa implantar el presidente actual, Álvaro Uribe Vélez, tiene entre sus puntos mas importantes, la suplencia de docentes, por bachilleres u tutores. En las zonas mas afectadas por el conflicto armado, las escuelas cuentan con unos cuantos maestros que se han salvado de las amenazas de los grupos subversivos, como si fuera poco el mercado laboral en este país es cada vez mas estrecho. A pesar de esto, la demanda de educadores es cada vez mas alta, y la mayoría son jóvenes que no supera los 25. años. En las ciudades, para estos docentes jovenes que buscan ubicarse laboralmente, los colegios garaje se convierten en fuentes de trabajo migratorio, porque en muchas ocasiones sus contratos no pasan de unos cuantos meses o lo que dura un año lectivo y deben buscar en otras partes, pero que mientras tanto les ayudará con el sostenimiento.

Jairo, un joven de 24 años oriundo de Manizales, se graduó hace dos años de una normal del caldas. Viajo hasta Cali para buscar oportunidades de empleo; ha trabajado en dos colegios en uno, reemplazando a un profesor y espera que en este, por lo menos pueda terminar el año lectivo. Jairito, como lo llaman sus alumnos se confunde entre los muchachos de 15 y 16 años de grado noveno; fuera de desempeñarse como educador, también hace labor de mantenimiento en la escuela y de psicólogo de sus alumnos. A pesar de sus corta edad maneja los problemas de sus alumnos con la experiencia de la vida. Trata de convertirse en el confidente de esa población que sufre por la agresión física y sicológica de la que son víctimas por muchos factores violencia intrafamiliar, o por la violencia que se desata en estos barrios marginales, incluso a veces , se convierte en benefactor de algún alumno que no puede pagar la pensión. Sabe que su estancia en la escuela es temporal y que no podrá solucionar todos los problemas que ve, pero trata con algunos granos de arena dejar marcas en sus alumnos.

Edier lleva 8 semestres de ingeniería electrónica, tiene 20 años y divide su tiempo entre las evaluaciones de los alumnos de grado once y los libros de calculo. El 50% de la población colombiana son jóvenes de 25 años el 30.8% están sin empleo; para jóvenes universitarios, una oportunidad de trabajo, aunque no desempeñen lo que están estudiando, representa un sueldo fijo y la posibilidad de terminar sus estudios, aspirado mejores condiciones laborales.

Los seis profesores del Richard Bach luchan contra la estreches del colegio, no cuentan con oficinas donde atender a los alumnos, ni a los padres de familia, pero se las arreglan; visitan las casas de los alumnos con mas dificultades, usan noticas donde consignan los problemas de cada alumno y se las entregan a los acudientes. fuera de hacer una carrera de cinco años, tiene que aprender trucos para hacer su trabajo menos engorroso, se han adaptado a las condiciones con las que cuentan, pero esto no alivia su frustración por no desempeñar su labor como les gustaría. Cuando el sueldo se retraza porque no todos los niños pueden ponerse al día con las pensiones, la directora de la escuela tiene que hacer las veces de comerciante o usar estrategias económicas para ensanchar la nómina. En algunas de estas instituciones los profesores no cuentan con prestaciones sociales o seguro social, pero prefiere un salario mínimo fijo subestimando los conocimientos obtenidos después de años de estudio, a seguir aumentando la cifra de desempleo.Por no ser educadores del sector publico, no pueden ni exigir ni hacer reclamos, de ahi que no hayan paros a mitad del año escolar.

Los niños no cuentan con las mejores instalaciones, ni con los recursos suficientes pero saben que estudiar es su responsabilidad y mas cuando los padres hacen su mayor esfuerzo para pagar la educación. Estudiar en condiciones adversas, poco espacio, desplazarse a otros lugares para ver algunas clases; compartir los pupitres, y otros elementos no impiden el brote de pequeñas genialidades. John con tan solo ocho años ya cursa grado quinto, le encantan las computadoras y aunque no cuenta con una propia, abandera las clases de sistemas haciendo alarde de su intelecto innato.

Levantarse a las seis, si es que la escuela queda cerca y si se estudia por la mañana; tener el uniforme y los zapatos limpio, aunque no todos cumplan con esta norma, deben uniformarse para poder entrar a la escuela. Luego vienen las clases, atender los suficiente para responder en los exámenes; concentrarse a pesar del ruido de los otros salones o de los carros que pasan cerca. El descanso, las relaciones sociales, a pesar que estas se tejen en el salón, el descanso es buen momento para afianzarla o acabársela de motar a algún compañero. después del descanso, siguen con las clases, entender a los cinco profesores y responder cada una de las materias es su mayor obligación. Las tareas escolares son por último el final de la jornada, buscar biografías, hacer cálculos numéricos y demostrar que se está esforzando por aprender; a pesar de las condiciones de amotinamiento , los jóvenes prefieren estudiar en estas instituciones que en escuelas publicas, eligen el prestigio que les da los $35.000 de pensión y un elegante uniforme, a las amplias y desprestigiadas instalaciones públicas, aunque en otros ambitos no tengan el mismo reconocimiento .

La educación colombiana, a pesar de presentar algunas adelantos como la investigación universitaria y de los esfuerzos de instituto colombiano de fomento de la educación superior (icfes) por mejorar la calidad educativa, presenta un gran detrimento y los niños de estratos bajos solo tendrán dos opciones: una educación de muy baja calidad y mala preparación para la educación superior o entra al campo laboral desde muy jóvenes para poder aspirar a condiciones mejores. Apesar de muchos esfuerzos por parte de instituciones y el gobierno por mejorar la educación publica si es evidente un detrimento de ésta y de cierta forma el fomentando de una educación a medias y no solo por culpa de algunas reformas gubernamentales sino por la necesidad de mayores garantías escolares, lo que aparentemente ofrecen colegios de garaje.

Thursday, October 27, 2005


Lluvia

Esa tarde, te posaste suavemente en la ladera.

Recorriste silenciosa la tosquedad de la pared;
los arboles sintieron tu presencia,
y vistieron su mejor ropaje.
El suelo recibió tus pasos taciturnos,
incluso la misma tarde quiso escucharte,
y tu continuaste fría, sola.
Era inevitable que te alejaras,
que a tu paso solo quedara tristeza.
No te despediste, ni siquiera sentiste mi ausencia,
ni miraste las lágrimas que quedaban en mis ojos.